Hoy deseo compartirte algo que me sucedió hace algunas semanas,  ya que actualmente puedes estar pasando por algo similar, o tal vez en el futuro; y con la información que te brindaré, conocerás cómo solucionarlo.

Hace cuatro meses, comencé a mostrar un poco de cansancio y fatiga, y mi primera conclusión, era que se trataba de un cuadro de estrés. Justamente alrededor de esa época, realicé un video en el que contaba la experiencia que tuve al desconectarme del trabajo durante una semana y el estar ayunando por cinco días, tras lo cual, me sentí renovado y con muchas energías, pensando que el problema era producto de la tensión y la rutina.

Después de un mes y medio aproximadamente, los síntomas regresaron, así que en esa ocasión decidí hacerme unos exámenes de sangre, cortisol, tiroides y demás pruebas para conocer mi estado de salud.

Cuando recibí los resultados de mis exámenes, estos arrojaron que mi nivel de colesterol, el hígado, riñones y demás órganos estaban en óptimas condiciones, salvo por un detalle, y era que mi T3 Libre estaba un poco baja y mi T3 Reversa se había elevado.

Usualmente, esto surge cuando tienes mucho estrés, porque tu cuerpo, en lugar de transformar a la hormona T4 en T3 (importante para darte energía, metabolismo y bienestar general) esta origina en su lugar la T3 Reversa lo cual se puede considerar como un “Anti T3”.

Conociendo esto, seguí los pasos necesarios para mejorar estos niveles sin recurrir a medicamentos. Luego de dos semanas, los síntomas empezaron a mejorar mucho, por lo que asumí nuevamente que el tema ya estaba superado.

Pasaron tres semanas, y los síntomas estaban regresando, aunque ya no al mismo nivel, así que recurrí nuevamente a los exámenes de sangre. En esa ocasión, la T3 estaba en buenos niveles y la T3 Reversa había disminuido, por lo que decidí dejar pasar un tiempo y nuevamente mi condición mejoró por sí sola.

Transcurrió un mes sin novedades, hasta que la fatiga y el cansancio reaparecieron; y llegado a ese punto, decidí revisar mi diario de comida, y resulta que cada vez que empezaban a llegar esos síntomas, uno o dos días antes, había comido Pan Integral.

Mi dieta generalmente consiste en proteínas, grasas, vegetales, y esporádicamente, hago cargas de carbohidratos, algunas veces usando pan. Esto lo llevo haciendo desde hace varios años, y nunca tuve problemas con ninguna harina integral; pero aparentemente, he desarrollado un tipo de intolerancia al gluten, y esto me causaba síntomas de fatiga, cansancio y ansiedad en los días posteriores de haberlo consumido.

Tras varios días de haber sacado al gluten de mi cuerpo, empezaba a sentirme bien, ya que no lo consumía de manera regular, solo en el momento de recargar carbohidratos, para posteriormente regresar a mi dieta normal.

Aclaro que con esto, no te estoy diciendo que dejes de consumir Pan Intergral, ya que eso sería una equivocación, debido a que mi situación, no es igual a la que está pasando toda la población. Sin embargo, si eres celíaco o tienes algún tipo de intolerancia al gluten, el Pan Integral puede ser un veneno para ti.

Recuerda que la situación en la que estás actualmente, no será la misma dentro de 10 o 15 años ya que tu cuerpo siempre está cambiando. En mi caso, parece que ya no podré disfrutar tanto de estos alimentos con gluten por el bienestar de mi cuerpo y mi salud.

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